LA INMORTALIDAD DEL CANGREJO POR LIC. KARINA CARLOS.

Este pasado domingo 14 de los corrientes, tuve la oportunidad al lado de un número muy considerable de personas de presentar mis respetos a los familiares de los señores Cinthia Muñoz Olivas y Jesús Rohana Aguilar después de una hermosa misa celebrada por el Sacerdote Luís Armando Sánchez en la Parroquia de Nuestro Padre Jesús. Desde el pasado mes de noviembre, los ojinaguenses esperamos para acompañar a los deudos en la despedida terrenal de estos dos sobresalientes y apreciados empresarios ojinaguenses; para ser justos sobre lo que esta pareja representó en nuestra comunidad reproduzco las palabras del Lic. Carlos Alfonso Rohana Aguilar, a quien agradezco de sobremanera que me haya permitido el acceso a este bello texto que escribió con motivo del fallecimiento de su hermano y su cuñada, que a continuación reproduzco:

“Vivir sin tí no estaba en el futuro. Vivir sin tí nos disminuye.

Vivir sin tí nos alienta a tientas a buscar esperanza, esa que por el momento está ausente.

Tu apoyo hacia mi madre se desvanece, se esfuma, se diluye de un tajo, simplemente ya nada queda, ya nada hay, sólo un abismal vacío que difícilmente en su corazón algo más lo llenará. Su amor hacia ti era tan inmenso como lo es ahora tu ausencia.

Su fe en Dios y el compromiso hacia sus nietos la sobrepasa para mostrarles la fortaleza que este gran pesar no derriba.

Pero, ¿Acaso no está tu madre para dar tal ejemplo?.

Mis tres sobrinos Kathy, Jesús, Paola se quedaron rotos, disgregados en mil pedazos, atónitos ante el sórdido acontecimiento. ¡Difícil será para ellos juntar cada fragmento y embonarlos uno a uno y tratar de ser nuevamente los mismos!.

Sacar la casta no será una tarea fácil pero, viniendo de quien vienen, no me queda ninguna duda.

¿Qué sigue después de esto?, ¿Cómo cambiar lo sucedido?, ¿Cómo empezar a partir de ahora?, ¿Cómo hacerse a la idea de que no están tan solos?.

Los oigo llegar por las noches: “¡Ya llegué chamaca!”… y al fondo escucho: “¡Chuchi, dejaste los celulares!… ¡Ay, este hombre!, ¡Todo se le olvida!”.

Jesús, era un hombre que siempre supo lo que quería; recuerdo que cuando era un adolescente trabajó con un americano que tenía un apiario y fue aprendiendo todo lo relacionado con las abejas; no pasó mucho tiempo, como era de esperarse, para hacerse de sus propias colmenas, ese fue el primer negocio.

Su segundo negocio fue más ambicioso: éramos estudiantes, Él cursaba la carrera de ingeniería a principio de los años setentas, inventó una máquina para hacer tortillas de harina. La casa donde vivíamos tenía una sala muy grande, la cual se convirtió en su primera fábrica. Nunca la patentó, pero, era tanto el éxito y la demanda, que no se daba abasto; primero las vendía en taquerías y fondas, al final, las colocó en comedores industriales. ¡Estoy seguro que si no hubiese retornado a su pueblo querido, hubiera llegado a ser un empresario a gran escala en la Sultana de Norte!; pero había algo que le quitaba el sueño y que la mayoría del tiempo ocupaba sus pensamiento, era una chica jovencita, muy bonita, menuda de ojos almendrados que se había robado su corazón. Era su gran amor, que le esperaba en Ojinaga… Era la “Cuata”, como él le decía.

Nos preguntaban: “¿Para qué se regresa, si aquí le va a ir muy bien?, ¡Tiene un gran futuro!”, y contestábamos: “¡Esta encuatado!”.

Regresa a Ojinaga empezando desde abajo, con la incondicional y decidida ayuda de su novia. Empezaron a trabajar en una pequeña fábrica de blocks y losetas. Como todo principio, es difícil, con un camión destartalado distribuían sus productos en Ojinaga y alrededores, luego en Presidio, Fort Davis, Alpine, Terlingua, Marfa y Fort Stockton.

Se hizo cargo de la gasolinera de mi papá con éxito, luego aparecieron las maquiladoras – algo fascinante para Él -, se adentra en ese sueño, el de las fábricas, que tanto le gustaban, en el cual se movió como pez en el agua.

Se ocupó ante la llegada inminente a Ojinaga de las cadenas comerciales ¡No era posible detenerlas, así que mejor era adelantarse y que el negocio no se limitara sólo a ellas!.

Ojinaga, pierde a un visionario generador de cientos de empleos, no lo digo como hermano, no es el orgullo el que me mueve a decirlo, no es la vanidad… A fin de cuentas, al final, nada somos, pero, su esfuerzo, su paso, sus huellas, se quedan, porque todos dejamos un camino para que otros lo observen, lo valoren y lo transiten.

En mi ciudad, no como en otros lugares, el papel de comerciante y el de empresario no ha sido debidamente ponderado, a diferencia de otros oficios. Estas dos actividades comerciales son sumamente importantes ya que son generadores de empleos, riqueza, sueldos, servicios y satisfactores.

Ambos oficios siempre están en riesgo y nunca se jubilan.

Cuando llegan a hacerse viejos, siguen trabajando, el empresario en la toma de decisiones, el comerciante en su grande o pequeño negocio atendiendo en el mostrador.

Jesús honró a su abuelo Don Pedro y a sus tíos, por su gran visión y su arduo trabajo. La familia Rohana a la que pertenecía le dejó una meta por emular, ya que habían incursionado en diferentes negocios como la telefónica, el hotel, el cine, las distribuidoras de refrescos, de cerveza, de autos, ferretería abarrotes, gasolinera, entre otros… Contribuyendo así al progreso de nuestra ciudad.

Jesús fue un digno sucesor de sus antepasados, dejando su propio legado, siempre decía: “Si quieres algo en la vida tienes que pagar el precio”.

Jesús fue un gran hijo y buen hermano, pero, más aún, excelente padre, responsable, estricto, pero muy cariñoso.

Hablar de Cinthia es hablar de una madre amorosa, alegre, divertida, muy ocurrente, buena conversadora, amiguera hasta más no poder. Una hija ejemplar, siempre pendiente de la familia Muñoz a la que no abandonó jamás. Mi hermano no hubiese destacado en los negocios sin ella. Era la clave de su éxito, fue el engrane insustituible de su quehacer.

A mi cuñada, siempre me gustaba hacerla enojar, tenía una mecha muy corta, explotaba fácilmente, no daba tiempo a salir corriendo y, mucho menos, esconderse. Recuerdo cuando le decía:

“Cinthia, este hombre no nos va a durar, come puros aguacates” – refiriéndome a Jesús – , y me decía enojada: “¡Estás loco tu… Él tiene que cuidarse!. Trabajó sin descanso, nunca se quejaba, su familia era su inspiración y motor, por ellos luchó mano a mano con Chuchi hasta el último día para dejarles un porvenir.

Kathy, la mayor, la del buen corazón – como se expresaban tus papás – de ti recibieron el mayor regalo de sus vidas: Valentina, esa pequeñita que alegró sus últimos años, que les dio la esperanza, la felicidad desbordada y fortaleza que necesitaban para no hundirse en la tristeza y desesperación cuando Cinthia chiquita nos dejó. Tienes un compañero a tu lado y al tesoro más grande que una mujer puede tener: una hija, por la cual, tu camino no termina, empieza.

Jesusito: Tú fuiste el hijo que los llenó de orgullo, el varón de la casa, en ti depositaron las esperanzas para continuar con el sendero trazado, orgullosos de ti por el simple hecho de amarte, tu carisma y don de gentes los arrobaba. Tienes la fortuna de contar con tu señora, quien ha demostrado el profundo amor que te tiene en las buenas y en las malas. ¡Que nada te atormente, que nada te turbe, el amor de tus padres te acompañará en cada respiro!.

Paola: Tú la más pequeña, la cariñosa, la mimada de sus papás, la de apariencia frágil, como tu abuelita Alicia; eras su máxima preocupación, a pesar de saber que eras tenaz, comprometida con tus metas, sabes lo que quieres y tienes una fuerza interior indomable. Que el futuro no te espante, el tiempo, aunque no lo creas por el momento, curará tus penas. Hay que darle al dolor en la cara sacando el coraje para seguir viviendo.

El peor escenario para Jesús y Cinthia sería que entre sus hijos no hubiese el debido respeto a sus deseos. Para ellos nada, absolutamente nada era más grande que sus hijos… Los tres son exactamente importantes, nadie tiene la verdad absoluta, nadie es menos y nadie es más, nadie es mayor ni es menor, a nadie amaron menos o amaron más, iguales son ante sus ojos.

Manténganse unidos y hónrenlos respetando la voluntad expresa, sabia, profunda y cariñosa de sus padres.

¡Vamos a extrañarlos!, nos harán falta cada día su alegría, sus consejos… sus opiniones… sus dichos… sus alegatos… su apoyo. Mantendremos su memoria a través de los recuerdos mientras nuestros corazones sigan palpitando. No podemos con el destino, no está en nuestras manos cambiarlo por más que lo deseemos, se nos escapará sin remedio entre los dedos. Hay que iniciar de nuevo con nuestras vidas, no hay que aferrarnos a lo que fue o pudo ser, sino a lo que podemos hacer responsablemente con el resto del tiempo que nos queda. La felicidad no nos espera en el sufrido pasado, sino en el presente, en este día tras día, en este bregar diario, sorteando obstáculos y solucionando los problemas que se presenten, ahí está nuestra fuerza y nuestro deber.

Cinthia y Jesús codo a codo juntos por siempre, se acompañaron hasta el último día, y es que no podían soltarse, sus almas estaban unidas, coligadas, atadas, como se afianzan las raíces a la tierra, como el primer beso que selló su destino. Cerraron sus ojos en el mismo instante, en el mismo momento y emprendieron, tomados de la mano el último viaje para despertar nuevamente y contemplar la luz del firmamento y, adentrándose en el mundo que genera los recuerdos y donde se sublima el amor eterno que se profesaron.

Los veo recargados en el alfeizar de una ventana, allí en el cielo celeste, los dos se asoman y observan sonriendo con curiosidad y agradecimiento. Ven a Doña Alicia, a sus hermanos y sus amados tres hijos y a todos Ustedes, para ver quienes en esta triste y última tarde están diciéndoles adiós”.

LA FRASE

“El Secreto de la inmortalidad, es vivir una vida digna de ser recordada”.

San Agustín.- Agustín de Hipona, o, en latín, Aurelius Augustinus Hipponensis (Tagaste, 13 de noviembre de 354-Hippo Regius, 28 de agosto de 430),​ es un santo, padre y doctor de la Iglesia católica.

LA CAUSA

Por una cura contra el cáncer.

Sin más, me despido desde la bella y florida Ciudad de Ojinaga, Chihuahua, México, “La Perla del Desierto”, “La Puerta de México al mundo”, su atenta y segura servidora: Karina Carlos Muñoz.

kcarlos72@yahoo.com.mx

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