Tren México-Toluca, prosible corrupción: IMCO

Con riesgos de corrupción, así ve el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) al Tren Interurbano México-Toluca, uno de los megaproyectos más importantes del gobierno federal.

Una investigación dada a conocer este miércoles reveló que la obra tiene un sobrecosto de 50%, pues se proyectó en 38 mil millones de pesos y ya suma 59 mil millones.

Esto provocó que el Tren ya no sea socialmente rentable, pues de acuerdo con el análisis costo-beneficio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), si el sobrecosto de la obra es mayor al 25% del costo original, pierde rentabilidad.

“No sabemos cuánto se ha gastado, ni cuánto va a costar finalmente. Preguntamos también sobre la obra hecha en diferentes tramos y no recibimos respuesta”, informó el director de Anticorrupción del IMCO, Max Kaiser en conferencia de prensa.

Si los usuarios -que se esperan 230 mil al día- no usan el Tren como lo proyectado, significa que el costo será mayor que el beneficio, por lo que “este ese el tipo de obras que nos cuestan el resto de la vida”.

Además, la entrega presenta series retrasos, pues aun cuando debió estar listo en diciembre de 2017, se cree que no entrará en operación tampoco este año.

OTRAS ANOMALÍAS
La investigación del IMCO concluyó que la obra del Tren México-Toluca padece falta de información y transparencia, y tuvo un proceso de contratación desorganizado y opaco.

Lo anterior debido a que la SCT y la Secretaría de Hacienda reportaron no encontrar documentos, como los dictámenes de excepción a la licitación pública.

Las dependencias tampoco pudieron dar a conocer los oficios de preinversión, mismos que son requeridos por la Ley de Obra Pública y Servicios Relacionados con la Misma.

Kaiser explicó que las obras públicas suelen tener un costo distinto al proyectado en un inicio, por lo que la Ley de Adquisiciones Públicas admite modificaciones en los contratos, siempre y cuando estén justificadas y sean públicas.

Sin embargo, lamentó que con lo relativo al Tren México-Toluca el IMCO no pudo obtener los documentos que permitieran saber si hubo convenios modificatorios sustantivos en los contratos o sobrecostos excesivos.

El IMCO encontró que la planeación de la obra fue deficiente, ya que a la fecha no hay ningún mapa público georreferenciado que muestre el trazo final que seguirá la obra.

“Para agosto de 2017 no se contaba con la totalidad de los derechos de vía asegurados para el tramo tres del proyecto”, alertó.

Y subrayó: “Esto es gravísimo. En el momento de iniciar el procedimiento de contratación es fundamental contar con los derechos de vía”.

Por todo lo anterior, el IMCO sentenció: “México no puede volver a hacer una obra pública mal planeada, sin transparencia, rendición de cuentas, ni consecuencias para los responsables del sobrecosto y los retrasos”.

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