Ese Sarro que se adhiere y destruye ” LA CORRUPCION “

Entrarle al tema de la corrupción me provoca náuseas.
Fíjese Usted:
Con la corrupción hemos vivido por años… Ha estado entre nosotros, la hemos tenido de frente, ha pasado a nuestro lado. Nos envuelve, pues…
Es tan frecuente, tan cotidiana que ya ni siquiera la identificamos, ya no nos causa el mínimo asombro, ni sorpresa. La vemos como algo normal, como algo inevitable… Peor aún, ya no nos causa siquiera indignación.
La hemos visto en el policía, en el agente de tránsito, en algún funcionario municipal y hasta la hemos justificado.
Y la hemos visto en Presidentes Municipales, en Gobernadores, en diputados, senadores, jueces, gobernadores y hasta en Presidentes de la Republica.
Hemos sido testigos mudos de cómo acumulan poder y con ello fortunas insultantes, exorbitantes, fuera de toda lógica. Algunos la ostentan sin el mínimo pudor, otros más precavidos la ocultan y la disimulan.
Según Wikipedia, la corrupción tiene mil caras que van desde el uso ilegítimo de información privilegiada y el patrocinio, además de los sobornos, el tráfico de influencias, la evasión fiscal, las extorsiones, los fraudes, la malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadrazgo, la cooptación, el nepotismo. Agrega que la corrupción facilita a menudo otro tipo de hechos criminales como el narcotráfico, el lavado de dinero, la prostitución ilegal y la trata de personas.
Yo creo la corrupción se mantiene viva, pujante y omnipresente, gracias a un elemento final: La Impunidad. Ambas se complementan.
Aquí un dato interesante:
Siempre hemos creído que la corrupción solo se manifiesta en el sector público… ¡No!… No es así.
Basta leer a Raul Olmos, un excelente periodista mexicano e investigador, especializado en temas de corrupción, autor de varios libros, entre otros, el mas reciente: “El Saqueo Corporativo” donde afirma que la tajada más grande del robo a los mexicanos por corrupción, va a parar a los bolsillos de sectores corporativos, de sus filiales, de empresarios cercanos al poder. Afirma, que estos “invierten” solo una “pedacito”, un “cachito” de recursos en sobornar funcionarios, pero… ¡ojo!… A cambio obtienen enormes, gigantescas, colosales ganancias.
Pongo dos ejemplos:
El caso ODEBRECHT… Si bien este consorcio empresarial internacional invirtió 10. 5 millones de dólares para “apoyar” a Enrique Peña Nieto y a su partido en sus aspiraciones por la Presidencia de la República. Una vez que lo logró, este corporativo obtuvo “contratos” por cientos de miles de millones de dólares. El titular del Ejecutivo cumplió su trato: Les “abrió las puertas de par en par” del presupuesto y de PEMEX. Lo saquearon literalmente
Pregunto y espero que Usted se responda: ¿Quién ganó en esa maniobra?… ¿Quiénes perdimos?… ¡Inviertes 10, pero obtienes mil!… ¡Excelente negocio!
¡Ah!… Pero… ¡Ojo!… La corrupción no solo sucede a grandes alturas del poder.
Le pondría un ejemplo muy cercano…
En los Estados y Municipios, grandes o chicos del país, sucede lo mismo. Generalmente en periodos electorales, los comerciantes y empresarios locales, (constructores, ferreteros, farmacéuticos, gasolineros, tenderos, etc. etc.) suelen ofrecer apoyos a los candidatos punteros. Lo hacen, “sub mecatum”, o séase, por debajo del agua. Puede ser en efectivo o en servicios… Suelen “lazar por las dos puntas” o séase, le apuestan a dos de los “gallos”, a los que juzgan con mayores posibilidades de éxito. Hay un acuerdo tácito: “Si ganas estás comprometido a consumir mis productos”… De esta manera, el empresario o comerciante no solo recupera su inversión sino que le garantiza ganancias mayores en un lapso de tres a seis años….
Esta es nuestra realidad.
Sabíamos que la corrupción era enorme… Pero nunca imaginamos su magnitud… Su dimensión es incalculable.
Abrir la cloaca de la corrupción y asomarnos en ella, muestra con toda su crudeza nuestra realidad. Dan ganas de vomitar… Pero si además echamos mano de nuestra calculadora y vamos sumando las impresionantes cifras de recursos utilizados en proyectos fantasmas, construcciones inconclusas, ventas de nuestros patrimonios o compras chatarras, gastos superfluos, contratos leoninos, riquezas inexplicables de nuestros empresarios- políticos, saqueo de nuestro patrimonio, etc. etc… entonces, nuestra moral se va por los suelos.
Y si ante el desfile de millonarias cifras de pesos y dólares saqueados y dilapidados por la corrupción, giramos la mirada a nuestro entorno y la contrastamos con la miseria existente, la marginación, la falta de servicios, la poca inversión en educación, en salud, en vivienda, en carreteras, en oportunidades para nuestros jóvenes… Entonces es inevitable que nos invada la ira.
Tan solo a Josefina Vázquez Mota, el gobierno anterior le asignó mil millones de pesos para un fideicomiso que jamás ha justificado…
Atreverse a abrir la cloaca y denunciarla a la Opinión Publica. Hacerla visible, señalarla, no es cosa fácil…
Quienes por décadas han gozado de las mieles de los privilegios, se resisten con toda sus fuerzas a perderlos… Hago el símil del perro que tiene en su hocico una jugosa chuleta, quitársela no es fácil…
En ese trance está AMLO… Está inmerso en ese proceso, en ese intenso jaloneo que en momentos se torna rabioso por arrancarles de las fauces esa chuleta de privilegios a un sector que sin escrúpulos la tomó indebidamente. ¡Claro que hay resistencias!… ¡Y claro que se defienden!… Basta leer o escuchar la prensa tradicional y notaremos las dentelladas que lanzan…
Hoy ante esta pandemia que está llegando a extremos críticos, cómo nos hacen falta esos recursos, cómo nos hacen falta esos hospitales que quedaron inconclusos, esos equipos médicos, esas condiciones laborales que el sector de salud merece y necesita.
Día a día la fétida cloaca nos sigue mostrando más casos. Con la extinción de los famosos fideicomisos descubrimos una gran putrefacción. Increíble creer que CONACYT destinada a la investigación tecnológica y científica, entregara cerca del 50% de sus recursos (más de 40mil millones de pesos) a empresas trasnacionales (BIMBO, IBM y otras)
Es triste pero real la frase: “Dondequiera que se le pique salta la corrupción”
¡Da coraje!… ¿No?
Yo así lo creo… ¿Y Usted?
Manuel Maldonado O.
El tema da para mucho… Cuestión de rascarle.
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