Hablando y escribiendo por Ernesto Aviles

HABLANDO Y ESCRIBIENDO

DEUDA HISTÓRICA POR UNA JUSTICIA QUE NO LLEGÓ;

10 AÑOS DE LA MUERTE DE MARISELA ESCOBEDO

POR ERNESTO AVILÉS MERCADO

 

La transmisión de un documental sobre el calvario que vivió la señora Marisela Escobedo en la búsqueda de justicia por el asesinato de Rubí Marisol su hija, en manos de su pareja Sergio Rafael Barraza, y que al final le costó la vida, ha vuelto a abrir la herida que tenemos como sociedad, por la empatía generada a partir de una serie de errores, deficiencias e incapacidades por parte del Estado, para atender un justo reclamo de justicia.

El asesinato ocurrido en 2008, fue llevado a juicio oral en el 2010, donde un jurado colegiado resolvió absolver al imputado, por la falta de pruebas en que cayo el Agente del Ministerio Público, al no acreditar más allá de toda duda razonable, que efectivamente Rafael Barraza, privara de la vida a Rubí Marisol.

La presión social ejercida en contra del gobernador de entonces Cesar Duarte, aunque los homicidios se presentaron en la parte final del gobierno de José Reyes Baeza, fue enfocada en contra de los tres jueces que solamente hicieron su trabajo, respetando la presunción de inocencia, a tan solo 3 años de haber sido incorporado el sistema penal adversarial, donde la presunción de inocencia prevalece durante todo el proceso y no al revés como era en el sistema tradicional, donde eras considerado culpable, hasta que no demostraran lo contrario.

A pesar de que un tribunal de casación, le diera valor a declaraciones ilícitas de un policía que aseguró que ante él, Rafael Barraza, al momento de su detención, reconociera ser el responsable del homicidio, o cuando la Sra. Marisela tomara la palabra, al final del debate de juicio oral, donde Barraza le pidiera perdón, fueron consideradas como pruebas de que efectivamente reconociera su responsabilidad, dejó sin efecto la sentencia absolutoria, condenándolo a 50 años de prisión, pero ya para entonces, Rafael Barraza había desparecido y fue la Sra. Marisela quien por investigaciones personales diera con el en el Municipio de Fresnillo Zacatecas.

Como se recordará, el Congreso del Estado pretendió iniciar un juicio político en contra de Catalina Ochoa, Rafael Boudib y Netzahualcóyotl Zúñiga, quienes integraron el tribunal que absolviò a Rafael Barraza, pero fue suspendido por una orden de un juez Federal, además de que estos jueces, después de llegar a un arreglo con el gobierno del Estado, renunciaran a sus cargos, dejando sin materia el juicio político.

En aquel entonces, la infraestructura de la Fiscalía en materia de periciales apenas comenzaba y no se contaba con el personal capacitado para atender adecuadamente estas necesidades de investigación especializada.

A nivel nacional, actualmente son asesinadas 10 mujeres cada 24horas, Guanajuato ocupa el primer lugar con 53 homicidios, seguido del Estado de México, con 26; Jalisco y Oaxaca con 22 víctimas cada una; Michoacán y Chihuahua con 19; y Baja California con 14.

Este caso de la señora Marisela Escobedo que terminó con su muerte violenta en la afueras del edificio de Gobierno a manos de un sicario, es el asunto más emblemático de irresponsabilidad institucional que tenemos en Chihuahua, caracterizado por el indolencia y soberbia de un Gobernador, -hoy perfectamente emulado en su carácter por Javier Corral- donde el reclamo social de las mujeres, parece todavía que no tiene éco ni respuesta, porque los homicidios contra ellas, se registran diariamente, sin que pareciera, les importara muchos a las instituciones encargadas de procurar justicia, o de velar por la seguridad de ellas.

Ayer, como todavía hoy, los reclamos de las madres que perdieron a sus hijas e hijos en manos de desconocidos, ya sea porque fueron asesinados o que han desaparecido y que ante la falta de interés por parte de las autoridades para investigar, se vuelven a victimizar, al clasificarlos como guerra entre delincuentes, es un problema que no se ha solucionado, una herida que no ha sanado y que hoy, como ayer, es un justo reclamo a todas las autoridades, para que cumplan con su trabajo y que sino pueden, que dejen su lugar a quien si puede hacerlo.

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