Un Aniversario mas…..” TORIBIO ORTEGA… Una patada mas a la tiranía “

A principios de los años 90as, por vez primera escuché el nombre del General Toribio Ortega Ramírez, precursor del movimiento armado que desembocó en la Revolución Mexicana. En ese tiempo, para el grueso de los ojinaguenses, era un tema poco difundido.
Un descendiente muy cercano del Gral. Ortega desató mi curiosidad inicial. Me refiero a Armando Ortega, periodista y entonces director de un Semanario local. Con gran pasión y conocimiento de los hechos, me platicó datos relevantes de su historia… Otro más que abonó al tema, fue el Dr. Artemio Gallegos L. (+), en esa época Cronista de la ciudad.
El relato me pareció apasionante y de gran interés para nuestra región. Decidí, profundizar más en esa investigación… Leí un viejo libro escrito por un oficial militar de la División del Norte… Esa información me brindó mayor precisión.
Unos jóvenes estudiantes del naciente CETIS 98, (Víctor Olivares, Coronel, Benjamín Zubiate y otros) se propusieron ir al terreno de los hechos, Cuchillo Parado… Ahí, entrevistaron diversas personas, indagaron detalles, fueron a varios sitios y ya de regreso me aportaron una valiosa información.
Con esos datos, me dispuse a escribir una pieza teatral que titulé: “Toribio Ortega, una patada a la tiranía”…
Con miembros del grupo “Viento Libre”, así como amigos, compañeros maestros y jóvenes estudiantes, decidimos montarla… Alejandro Guerrero un entrañable amigo, personificó a Toribio Ortega, además escribió el corrido, que al final de cada función, en el momento más dramático, cantaba…. Luly Valdez, una joven actriz, aportó el carácter férreo de Fermina Juárez, esposa de Toribio… Alrededor de 20 actores a quienes recuerdo con mucho afecto, dieron vida a esta historia.
El talento de los profesores, Alfonso Mata (­+) y Efraín Lujan, con sus voces y guitarras le dieron el toque musical que ambientaba la época…
Benjamín Zubiate, Ernesto Olivares y Rivera hacían milagros en la parte técnica. La tecnología aún estaba muy lejana de nosotros. Con ingenio y creatividad salían avante. Fabricaron con madera una especie de consola donde se controlaba los efectos de iluminación y de sonido.
La escenografía, la construyo Don Lorenzo Estrada y Miguel, su hijo, así como Aureliano Armendáriz…
Fue una experiencia inolvidable… Se estrenó un 14 de noviembre, precisamente en la plaza de armas de Cuchillo Parado ante un nutrido público deseoso de ver de cerca al personaje más destacado de ese lugar… Un funcionario de Gobierno del Estado en el área cultural, nos invitó a hacer una gira en Chihuahua… Fue algo inesperado y muy grato… De tal manera que “Toribio Ortega” recorrió diversos foros: Fue un verdadero privilegio estar en los escenarios del Teatro de los Héroes, el Teatro de Cámara, el Paraninfo de la UACH, el Tecnológico de Chihuahua y la Normal del Estado… Y obviamente, aquí en Ojinaga, en el Salón Los arcos…. Luego, recibiríamos la invitación por parte del Consulado de México en Presidio Tx, para llevarla al penal de Pecos Tx… ¡Sí!… ¡Al penal! Un lugar inusual… Vimos a los reos, bajo la vigilancia de los custodios, emocionados, presenciando parte de la vida de nuestro héroe.
Hay un fragmento de la trama que siempre me ha parecido de gran dramatismo y realismo. Me refiero a esa noche en que Toribio intenta convencer a su esposa Fermina de su determinación por enfrentar a los militares que se dirigen a Cuchillo Parado a sofocar la rebeldía de ese pueblo… Ante lo incierto, lo peligroso, ella se resiste con enojo; le pide que desista en sus propósitos, que les diga que todo fue un lamentable error, que piense en su familia, en el patrimonio que han construido, en ella, en sus hijos… Pero Toribio, con gran pesar se mantiene firme.
Casi de inmediato… Toribio reúne a los pobladores… Con voz serena no exenta de preocupación les informa de la inminente llegada de los militares al pueblo, pero también, con pasión y entereza habla de los atropellos y abusos que padecían por parte del cacique local, al amparo del Gobernador.
Fue una discusión intensa, acalorada que en momentos se desbocaba… valoraron los pros y contras, los riesgos, el miedo natural de enfrentar una fuerza muy superior, la falta de armas, el desamparo en que quedarían las familias, pero en contraparte, la necesidad de romper de una vez por todas, el yugo de ese poder abusivo e injusto que durante décadas los tenia sometidos…
Finalmente pudo más, el valor de los cuchillenses y la indignación acumulada por años a las injusticias de las clases pudientes y su desprecio a las clases más marginadas… Al grito de ¡viva Toribio Ortega!, ¡Viva la Revolución Mexicana!… Salieron en búsqueda de justicia.
Toribio Ortega y Cuchillo Parado tienen ese mérito… Abrieron la puerta a una causa justa que tuvo repercusiones nacionales. Le dieron una patada a la tiranía.
En años recientes, ya con el grupo “Teatro sin Fronteras”, de nuevo “Toribio Ortega” salió a cabalgar por diferentes foros… De nuevo tocó teatros de la capital del Estado y de Midland Tx. y, obviamente Cuchillo Parado y Ojinaga, donde recorrió varias colonias de la ciudad y el Zócalo municipal.
Un nuevo elenco encabezado por David Enríquez y Lydia Gallegos (Toribio y Fermina) y un grupo de admirables actores locales le dieron otro toque, le imprimieron frescura y un renovado impulso a la puesta en escena… A todos ellos mi reconocimiento.
Todos ellos y un servidor, tuvimos el privilegio de dar a conocer las proezas y el heroísmo de un hombre, de un chihuahuense, que encabezó uno de los primeros movimientos que dieron paso a la Revolución Mexicana.
Hoy, en estas fechas de confinamiento por el covid-19 que nos agobia, con nostalgia lo traigo a la memoria.
Me resulta insuficiente el espacio para comentar a más detalle este interesante episodio cultural.
Yo así lo creo… ¿Y Usted?
Manuel Maldonado O.
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